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jueves, 15 de diciembre de 2016

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Mononucleosis en pediatría

La mononucleosis, conocida también como "mono" o fiebre glandular, se trata de una inflamación de las glándulas linfáticas y de fatiga crónica. Es causada por el virus Epstein-Barr (el más común) o por el citomegalovirus, ambos miembros de la familia del virus herpes simplex.

El periodo de incubación (sin síntomas) suele durar entre 7 y 14 días y suele durar de uno a dos meses. Puede afectar no solo a los niños, como a los adolescentes y adultos jóvenes, pero es más común en las personas entre los 15 y 35 años.



Como ocurre con casi todas las enfermedades, cada persona puede presentar distintos síntomas. Generalmente, la mononucleosis presenta síntomas como: fiebre, glándulas linfáticas inflamadas en el cuello, axilas e ingles, fatiga constante y persistente, dolor de garganta debido a amigdalitis, pérdida de apetito debido a la dificultad al tragar, dolores musculares, bazo agrandado, molestias en el hígado lo que provoca el amarillamiento de la piel, los ojos, y las membranas mucosas.

Cuando los niños se infectan con el virus, usualmente no se les nota ningún síntoma. Pero una vez que hayan tenido la mononucleosis, el virus permanece latente en la garganta y en las células de la sangre, de por vida, aunque no corre riesgo de volver a desarrollar la enfermedad. De todas maneras, y en todos los casos, se debe consultar siempre al médico.

Complicaciones de la mononucleosis en niños y bebés

La preocupación más seria de la enfermedad es que el bazo se puede agrandar y romper. El bazo es una glándula grande, y se localiza en la parte alta del abdomen en el lado izquierdo. Sus funciones se relacionan con la sangre.

En caso de que el virus cause dolores intensos en esta parte del cuerpo, o que la persona sienta mareos y dificultad al respirar, acuda inmediatamente al médico. Puede que sea necesaria una cirugía para extirparle el bazo. Pero, insistimos, solo el médico podrá determinar el diagnóstico.





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