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martes, 13 de diciembre de 2016

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Los abscesos retrofaríngeos / pediatría

Los abscesos retrofaríngeos se desarrollan en los ganglios linfáticos retrofaríngeos que se encuentran en la parte posterior de la faringe, adyacentes a las vértebras. Pueden asociarse con la infección de la faringe, los senos, las adenoides o la nariz. Afectan sobre todo a los niños de 1 a 8 años, ya que los ganglios linfáticos retrofaríngeos comienzan a reducirse a los 4 a 5 años. Sin embargo, los adultos pueden desarrollar infección después de ingerir un cuerpo extraño o tras una intervención instrumental. Los microorganismos comunes son bacterias aerobias (especies de Streptococcus y Staphylococcus) y anaerobias ( Bacteroides y Fusobacterium) y, cada vez con mayor frecuencia en adultos y niños, HIV y tuberculosis.



Las consecuencias más graves son la obstrucción de la vía aérea, el shock séptico, la rotura del absceso en la vía aérea que produce neumonía por aspiración o asfixia, la mediastinitis, la rotura de la arteria carótida y la tromboflebitis supurativa de las venas yugulares internas (síndrome de Lemierre).



Signos y síntomas
Los signos y los síntomas suelen estar precedidos en los niños por una infección aguda de las vías aéreas superiores y en los adultos, por la ingestión de un cuerpo extraño o una intervención instrumental. Los niños pueden presentar odinofagia, disfagia, fiebre, linfadenopatía cervical, rigidez de nuca, estridor, disnea, ronquidos o respiración ruidosa o tortícolis. Los adultos pueden manifestar dolor cervical intenso, pero el estridor es menos frecuente. La pared faríngea posterior puede protruir de un lado.

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