Top Ad 728x90

lunes, 14 de diciembre de 2015

, , ,

Neumomediastino enfermedad en pediatria

El neumomediastino es una entidad rara en niños, y su causa principal son las exacerbaciones del asma. Los síntomas más frecuentes son el dolor torácico, que en lactantes y niños pequeños se manifestará como llanto, y la disnea
El llanto es un motivo frecuente de consulta en Pediatría. Las causas pueden ser múltiples, desde las fisiológicas o no patológicas hasta las patológicas. Dentro de estas últimas es muy raro que en lactantes o niños pequeños sea por dolor torácico y más aún por un neumomediastino. La anamnesis y la exploración física nos pueden orientar hacia esta rara entidad y llevarnos a realizar una radiografía de tórax con la que confirmaremos el diagnóstico. 
El neumomediastino se define como la presencia de aire en el mediastino. Se puede clasificar como neumomediastino médico, traumático e iatrogénico (secundario a intervención quirúrgica, técnicas diagnósticas o terapéuticas). Dentro del neumomediastino médico se incluye el espontáneo y el que se presenta asociado a una enfermedad de base predisponente.

Las causas más frecuentes del neumomediastino médico en niños son las exacerbaciones del asma (59-75%), seguido de las infecciones (16-28%), como las infecciones de vías aéreas superiores, bronquiolitis, neumonía intersticial bilateral, etc. Otras posibles causas son la presencia de un cuerpo extraño en la vía respiratoria o esófago, la fibrosis quística, la inhalación de drogas, el ejercicio físico (sobre todo natación, tenis, culturismo, etc.), la deglución forzada, etc.. Por tanto, aquellas enfermedades o situaciones que predisponen a la realización de maniobras de Valsalva por medio de tos vigorosa, vómitos o esfuerzos respiratorios intensos son las que con más probabilidad pueden causar un neumomediastino.

Los síntomas más frecuentes son el dolor torácico y la disnea, aunque también pueden quejarse de dolor de cuello, tos, debilidad y disfagia. Menos frecuentes son el dolor de espalda, hombro y abdomen, así como el cuello hinchado. El hallazgo físico más común y que suele ayudar a llegar al diagnóstico es el enfisema subcutáneo. Con frecuencia más variable según las series se puede dar también el signo de Hamman, que consiste en la auscultación de una crepitación sincrónica con los latidos cardíacos.




Top Ad 728x90