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viernes, 13 de noviembre de 2015

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Dactilitis por anemia de células falciforme

La anemia de células falciformes o anemia falciforme es una enfermedad de los glóbulos rojos o hematíes que se caracteriza por una forma anormal de estas células, que tienen forma de hoz o "luna mora", y que produce anemia crónica y episodios periódicos de dolor. La anemia de células falciformes es hereditaria, lo que significa que se transmite a los hijos por los genes. Para que un hijo la padezca, cada uno de los padres debe ser portador del rasgo falciforme o padecer la enfermedad.

Signos y síntomas de alarma

Los síntomas varían entre leves y severos. La mayoría de niños con enfermedad de células falciformes tienen cierto grado de anemia, o pueden desarrollar una o más de las siguientes graves complicaciones:

  • Síndrome torácido agudo
La infección o el atrapamiento de los hematíes en los pulmones del niño causan este síndrome, entre cuyos signos se incluyen el dolor torácido, la tos, la dificultad respiratoria y la fiebre.
  • Crisis aplásicas
Si la médula ósea del niño interrumpe temporalmente la producción de hematíes a causa de una infección u otra razón, se puede producir esta complicación, entre cuyos signos se incluyen la palidez y la fatiga.
  • Síndrome mano-pie (dactilitis)
Este puede ser el primer signo de anemia de célelas falciformes en algunos niños, entre cuyos signos se incluyen la tumefacción dolorosa de las manos y los pies y la fiebre.
  • Infección
Los niños con enfermedad de células falciformes tienen un mayor riesgo para ciertas infecciones bacterianas. Una fiebre superior a los 38ºC puede ser la señal de una infección.
  • Crisis dolorosas
Generalmente se presentan en los brazos, manos, piernas, pies, espalda o abdomen del niño. Pueden estar desencadenadas por el frío o la deshidratación. El dolor puede durar entre pocas horas y hasta dos semanas.
  • Crisis de secuestro esplánico
El atrapamiento de hematíes puede producir el rápido aumento de tamaño del bazo de manera que cae rápidamente la hemoglobina sanguínea. Los signos más precoces incluyen la palidez, el aumento del tamaño del bazo y el dolor en el abdomen.
  • Ictus
Un flujo sanguíneo pobre de los vasos sanguíneos del cerebro puede conducir a un ictus. Entre sus signos se incluyen las convulsiones, la debilidad de brazos y piernas, los problemas con el habla y la pérdida de la consciencia.
  • Otras posibles complicaciones incluyen las úlceras de las piernas, las lesiones óseas, los cálculos en la vesícula, la lesión renal, las erecciones dolorosas en los varones (priapismo), las lesiones oculares y el retraso del crecimiento.



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