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lunes, 31 de marzo de 2014

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QUE ES HERNIA DISCAL Y COMO TRATARLO CON FISIOTERAPIA Y TERAPIA OCUPACIONAL

¿Qué es la Hernia Discal?

La hernia discal es una de las dolencias de la columna vertebral más comunes y extendidas de hoy en día. Lo más probable es que si estás leyendo este artículo es porque tú mismo, o algún ser querido, sufren dolor a causa de una hernia de disco.

Se entiende por hernia discal un desplazamiento del material discal fuera de los márgenes de las plataformas vertebrales. No siempre generan síntomas clínicos o compresión neurológica, dependerá de la cantidad de material discal desplazado y la zona de salida de ese material. Se encuentran más frecuentemente en la zona cervical y lumbar.




No todas las hernias son iguales por lo que la sintomatología generada por esta patología dependerá de la estructura comprimida por el núcleo del disco (ligamento, raíz nerviosa, canal medular) y del segmento vertebral en el que se encuentre ya que cada uno tiene una zona de inervación diferente. Las hernias más comunes se encuentran en el nivel vertebral L4-L5 y L5-S1, las cuales diferenciaremos de la siguiente manera.

L4-L5: tendremos una alteración de la sensibilidad y dolor de la parte lateral de la pierna y el dorso del pie con un déficit motor del músculo extensor propio del primer dedo del pie (dedo gordo) y glúteos.

L5-S1: alteración de la sensibilidad de la zona lateral de la pierna y quinto dedo del pie(dedo pequeño), con una abolición(pérdida) del reflejo del tendón de Aquiles, un déficit motor de los músculos peroneos laterales y una incapacidad para andar de puntillas.



¿Cuándo se produce?

La hernia discal se produce cuando una parte de un disco intervertebral se desplaza fuera de su lugar, ocupando un lugar que no le corresponde. Este desplazamiento ocurre debido a que, por algún motivo, el disco se ha deteriorado.

Consecuencia de este desplazamiento el disco comprime la médula espinal o alguna raíz nerviosa que sale de la médula espinal. Esta presión puede producir daños neurológicos (en los nervios) y, por tanto, causar dolor.

Un dato interesante: No todas las personas que tienen una hernia de disco sienten los típicos síntomas de la hernia discal. Si la hernia no comprime la médula o algún nervio, probablemente la persona ni siquiera se entere de que tiene una. Esto es lo que se denomina una hernia discal asintomática.

Los dolores que provoca una hernia pueden ser de distinto tipo. Leves o agudos, puntuales o crónicos, en una zona concreta de la espalda, o extenderse (irradiarse) hacia las piernas o brazos. También puedes experimentar molestias como hormigueos, adormecimiento o insensibilidad en las extremidades. El grado y tipo de molestias dependerá de la ubicación del disco afectado y de su nivel de deterioro.

Por lo general las hernias afectan los discos que se encuentran en el zona baja de la espalda (columna lumbar) o en el cuello (columna cervical).

 

Síntomas de la Hernia Discal

Las hernias discales pueden presentar distintos tipos de síntomas, entre ellos:

Dolor

Contracturas musculares

Calambres

Debilidad, Hormigueos

Pérdida de sensibilidad   

El dolor suele ser el principal síntoma. Sin embargo, no todas las hernias discales presentan síntomas dolorosos o molestos. En este caso se dice que son asintomáticas. 

De hecho, según estudios científicos, prácticamente una de cada cuatro personas a las que se les realiza una resonancia magnética, por motivos ajenos al diagnóstico de una hernia discal, se les suele detectar pequeñas hernias.   
La intensidad del dolor provocado por una hernia discal puede variar de moderado a intenso y producirse de manera crónica o esporádica, dependiendo del grado de deterioro del disco. 
Si a la situación de lesión del disco le añadimos un cuadro de debilidad de los músculos de la espalda, sobrepeso, malas posturas o la falta general de tono muscular, es muy probable que tus dolores se agudicen. Si estos dolores no se tratan, no desaparecerán por sí mismos.





La zona de dolor depende del disco afectado

Debes prestar atención a en qué zona de tu cuerpo se manifiestan tus síntomas. Este dato suele ser un importante indicador de en qué parte de la columna podría estar la hernia discal.

Si el dolor se extiende hacia las piernas, la hernia probablemente se encuentre en la zona lumbar. Si sientes molestias en la parte media de la espalda, es probable que se trate de una hernia dorsal. Si el dolor baja desde el cuello hacia los brazos podría tratarse de una hernia cervical, es decir ubicada en la zona del cuello




A continúan se presenta un ejemplo a través de un caso Clínico de Hernia Discal Lumbar y su abordaje en Fisioterapia.


1. CASO

Descripción del caso. Paciente Femenino de 26 años de edad con antecedentes de disminución de fuerza de su pie izquierdo, dificultad para la marcha y micción involuntaria, que inician de forma aguda y progresiva después de caer desde una altura de tres metros. Al examen físico se encontró disminución de la fuerza muscular del pie izquierdo. El reflejo aquiliano y plantar estaban abolidos. Se realizó Resonancia magnética Nuclear la cual demostró la presencia de una Hernia Discal Lumbar L5-S1.

El paciente fue llevado al salón urgente, donde se realizó abordaje posterior al raquis lumbar y exeresis de la hernia discal. Se egrese al séptimo día con discreta mejoría neurológica. Siguiendo la consulta externa durante un periodo de 8 meses con muy poca recuperación del control esfinteriano, de la actividad motora y sensitiva.

Ante esto se puede decir que:

-Las lesiones y debilidad en la parte baja de la espalda tienden a ser bastante comunes a medida que los individuos envejecen. El nivel más común es el L5-S1 de la columna. El disco L5 es el disco lumbar que es el más bajo de la columna y el disco S1 está justo por debajo de él. Gran parte de tu capacidad de doblarte y girar viene por tener flexibilidad en esta zona.

Nuestros objetivos como fisioterapeutas ante este tipo de problema de Hernia discal, con la sintomatología del caso presentado son los siguientes:

Objetivos de terapia física


  • · Relajar al paciente.

  • · Disminuir dolor a nivel de zona baja de la espalda (zona lumbosacra)

  • · Disminuir inflamación a nivel de zona baja de la espalda (si la hay)

  • · Mejorar circulación en zona baja de la espalda y miembros inferiores

  • · Mejorar arcos de movimientos en tronco y miembros inferiores.

  • · Reeducación neuromuscular en zonas afectadas.

  • · Corregir posturas inadecuadas o entrenamiento postural debido a posiciones antalgicas.

Objetivos de terapia ocupacional


  • · Relajar al paciente

  • · Reintegrar al paciente a las AVD o mantenerlas

  • · Mejorar arcos de movimientos funcionales

  • · Normalizar sensibilidad

  • · Reeducación de esfínteres

  • · Corregir marcha

  • · Corregir posturas inadecuadas

Recordando que la fisioterapia tiene 2 ramas, la Terapia Física y la terapia Ocupacional por tanto es necesario el abordaje de ambas pues cada una tiene funciones vitales en la Rehabilitación del paciente.

La terapia física, también conocida como rehabilitación funcional, es un programa diseñado para ayudar al paciente a mejorar o mantener sus capacidades funcionales (por ejemplo, actividades de la vida diaria). La terapia física incluye el desarrollo de la fuerza, flexibilidad y resistencia, así como el aprendizaje de la biomecánica apropiada (por ejemplo, la postura) para lograr la estabilidad de la columna y prevenir las lesiones. Mientras que la terapia ocupacional orientada a analizar e instrumentar las ocupaciones del hombre para tratar su salud abordando los déficit en los componentes motores, cognitivos, senso perceptivos y psicosociales que afectan el desempeño funcional de un individuo en las áreas de auto valimiento, productividad y esparcimiento. Las metas del tratamiento se dirigen a ayudar a los individuos a lograr una actitud positiva hacia sus capacidades y modificar gradualmente su habilidad disminuida con vistas a una mayor independencia en sus actividades



Tratamiento de Terapia física


La fisioterapia juega un rol muy importante en el tratamiento del dolor de hernia discal. Sus métodos no sólo ofrecen alivio inmediato al dolor, sino que además te enseñan a poner en forma tu cuerpo para evitar futuras lesiones.

Existen una variedad de técnicas de fisioterapia, que podemos dividir en dos grupos, las pasivas y las activas.


Tratamientos Pasivos

Tu programa de fisioterapia por lo general empezará con tratamientos pasivos. Los tratamientos pasivos relajan el cuerpo y alivian el dolor. Incluyen masajes de tejido profundo, terapias de frío y calor, la estimulación eléctrica (TENS) y la hidroterapia.
Una vez tu cuerpo haya sanado, empezarás los tratamientos activos para fortalecerlo y prevenir dolores futuros.

Tu fisioterapeuta trabajara contigo para desarrollar un plan que se adecúe a tus necesidades, acudiendo a cualquiera de los siguientes tratamientos pasivos:

  • · Masaje del Tejido Profundo. Existen más de 100 tipos distintos de masaje, pero este es la opción ideal si padeces una hernia de disco. El fisioterapeuta aplica con sus manos una fuerte presión sobre los músculos para aliviar la tensión muscular profunda y las contracturas existentes. Las contracturas son el resultado de la reacción natural del cuerpo para evitar que se produzca movimiento muscular en el área afectada y así disminuir el riesgo de mayores lesiones.
  • · Terapia del frío y calor. Ambas terapias, la del frío y del calor, ofrecen sus propios beneficios y el fisioterapeuta puede alternar entre ellas parar lograr los mejores resultados.  
El calor se utiliza para incrementar el flujo de sangre hacia el área afectada. La sangre ayuda a la curación del área al suministrar oxígeno extra y nutriente. La sangre también purifica los subproductos que producen las contracturas musculares.

Por otra parte, la terapia de frío disminuye la circulación (crioterapia). Su efecto: reduce la inflamación, las contracturas musculares y el dolor. El fisioterapeuta podría aplicar una bolsa fría en el área afectada, dar un masaje con hielo o incluso emplear un spray conocido como fluorometano para aliviar los tejidos inflamados.

  • · Hidroterapia. Como el nombre sugiere, la hidroterapia tiene que ver con agua. Es un tratamiento básico que lo único que requiere es que nos sentemos en un hidromasaje o bajo una buena ducha cliente. La Hidroterapia alivia el dolor y relaja nuestros músculos.
  • · TENS (Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea). Una máquina de TENS emplea corriente eléctrica para estimular los músculos. Suena un poco intimidante, pero en realidad no es nada doloroso. Los electrodos se adhieren a la piel y envían un suave flujo de corriente eléctrica a puntos claves de los canales nerviosos. El TENS reduce las contracciones musculares y se cree que activa la secreción de endorfinas, que son los calmantes de dolor natural del cuerpo.
  • · Tracción. El objetivo de la tracción consiste en reducir los efectos de la gravedad sobre la columna vertebral. Al separar suavemente los huesos, se trata de reducir la hernia del disco. Es como cuando una llanta gana cuerpo al levantarse un coche con un gato hidráulico, quitando así presión sobre la llanta. El objetivo es reducir la herniación del disco. Puede realizarse en la columna cervical o en la columna lumbar. 

Tratamiento de Terapia Ocupacional


Tratamientos Activos

Los tratamientos activos ayudan a mejorar la flexibilidad, la postura, la fuerza, la estabilidad y el movimiento de las articulaciones. Un programa de ejercicios es fundamental para lograr los resultados óptimos. La actividad física no únicamente pone freno al dolor recurrente sino que beneficia al conjunto de tu salud.

Tu fisioterapeuta trabajará contigo para que desarrolles un programa basado en un diagnóstico específico y tu historial médico, y empleará técnicas y ejercicios para desarrollar:

  • · Estabilidad del centro. Muchas personas no se dan cuenta de lo importante que es para la salud de la columna el tener un centro estable. Los músculos abdominales sirven de apoyo a los músculos de la espalda para sostener y soportar la columna. Si los músculos de la faja abdominal están débiles, los músculos de tu espalda deben cargar con un peso extra. 
  • · Flexibilidad. Es importante ejecutar las técnicas apropiadas de estiramiento y flexibilidad del cuerpo que te preparan para los ejercicios aeróbicos y de fortalecimiento. Un cuerpo flexible se mueve con mayor facilidad y evita la rigidez con sus molestias. 
  • · Fortalecimiento muscular. Unos músculos fuertes en la espalda son el mejor apoyo para tu columna y el control del dolor.

 Ejercicios para aliviar la compresión entre la L5 y S1


Estiramiento de rodilla al pecho

Este es uno de los ejercicios más efectivos para estirar la parte inferior de la espalda y promover el movimiento en el nivel L5- S1 de la columna. Recuéstate en el piso sobre tu espalda. Tus rodillas deberán estar a un ángulo de 45 grados. Agarra tu pierna izquierda detrás del tendón de la corva y pásala hacia tu pecho. Mantén esta posición por dos segundos. Vuelve a la posición original. Haz esto 10 veces con tu pierna izquierda y 10 veces con la derecha. Toma un descanso de 30 segundos y repite la serie.



Inclinación de la pelvis

Recuéstate en el piso sobre la espalda. Dobla tus rodillas a un ángulo de 45 grados. Contrae los músculos de alrededor de tu sección media y luego aplana tu espalda contra el suelo, manteniendo los músculos del estómago contraídos durante el ejercicio. Haz esto 15 veces, haz un descanso de 30 segundos y luego repite la serie. Esto te ayudará a aflojar y fortalecer la zona L5- S1 de la columna.

Levantar las piernas

Recuéstate en el piso sobre tu espalda. Dobla tus rodillas a un ángulo de 45 grados. Contrae los músculos alrededor de tu sección media y los músculos de tus muslos. Levanta tu pierna derecha hasta que quede recta apuntando al techo. Mantén esta posición por dos segundos. Vuelve a la posición inicial. Haz esto 10 veces y haz el mismo ejercicio con la pierna izquierda. Toma un descanso de 30 segundos y repite la serie.

Cuclillas en la pared

Párate con tu espalda apoyada contra la pared. Tus talones deberán estar a 18 a 22 pulgadas (45,72 a 55,88 cm) de la pared. Contrae los músculos abdominales y luego deslízate hacia abajo por la pared hasta que estés en una posición de cuclillas con tus muslos paralelos al sueño. Deslízate nuevamente hacia arriba. Haz esto 15 veces, toma un descanso de 30 segundos y repite la serie. Esto fortalecerá la zona L5-S1 de la columna.

Ejercicios de estiramiento específicos para la L5- S1


Estiramiento de los tendones de la corva

El músculo de los tendones de la corva está ubicado en la parte posterior de tu muslo superior. Estos tendones a menudo están asociados con el dolor de la parte inferior de la espalda, ya que pueden jalar esta parte y crear incomodidad. Este ejercicio mejorará la flexibilidad de los tendones y reducirán la cantidad de estrés ubicada en la parte inferior de la espalda. Para hacer este ejercicio, siéntate en el suelo y estira tu pierna derecha. Dobla tu pierna izquierda y coloca la parte inferior de tu pie contra el muslo opuesto. Estira tus brazos hacia el frente de tu cuerpo y lentamente inclínate hacia el pie derecho. Deberías notar un estiramiento en la parte de atrás de la parte superior de tu pierna. Mantén esta posición por 30 segundos y haz tres repeticiones. Repite este ejercicio con tu pierna izquierda.

Estiramiento de piriforme

El músculo piriforme está ubicado profundamente en tus nalgas. Las hernias del disco lumbar, algunas veces, causan una tensión que se desarrolla en esta región, la cual lleva a una irritación del nervio de la ciática. El estiramiento del piriforme es bueno para este músculo y para aliviar algunos síntomas de la ciática. Para comenzar este ejercicio, recuéstate sobre tu espalda y dobla las dos rodillas. Coloca tu pie derecho encima de tu muslo izquierdo, justo encima de tu rodilla. Envuelve tus manos alrededor de tu muslo izquierdo, después lleva tu pierna hacia tu pecho. Deberías notar un estiramiento la cadera y nalga izquierda. Mantén esta posición por 30 segundos y haz tres repeticiones. Repite este ejercicio con tu pierna opuesta.

Estiramiento de la pierna hacia el pecho

Este ejercicio estira los músculos de la parte inferior de tu espalda y mejora la flexibilidad de la espina. Para hacerlo, recuéstate sobre tu espalda. Dobla las dos rodillas, después llévalas hacia tu pecho. Envuelve los dos brazos alrededor de tus piernas y mantén esta posición por 30 segundos. Repite tres veces.

Extensión boca abajo de la espalda

Las extensiones boca abajo para la espalda también están diseñadas para estirar los músculos de la parte inferior de la espalda. Para hacerlo, recuéstate en tu estómago. Dobla los dos codos y colócalos en el suelo. Toda la parte superior de tu pecho tiene que estar levantada del suelo. Notarás un estiramiento en la parte inferior de tu espalda cuando lo hagas correctamente. Mantén esta posición durante cinco segundos, luego ve progresando a 30 segundos. Repite 10 veces. Si eres capaz de hacer este ejercicio sin dolor, puedes intentar una variación un poco más difícil de este ejercicio. Para hacer esta versión, coloca las dos manos en el suelo en lugar de los codos. Arquea tu espina hacia atrás, pero no permitas que tu pelvis se levante del suelo. Mantén esta posición por un segundo y haz 10 repeticiones.

Ejercicios de entrenamiento de los músculos del piso pélvico

Los ejercicios de entrenamiento de los músculos del piso pélvico pueden ayudar a fortalecer los músculos bajo el útero, la vejiga y el intestino (intestino grueso). Estos ejercicios pueden ayudar tanto a hombres como a mujeres que tengan problemas con escape de orina o control intestinal.

Un ejercicio de estos es como simular tener que orinar y luego contenerse. Usted se relaja y aprieta los músculos que controlan el flujo de orina. Es importante encontrar los músculos correctos que va a contraer.

Es muy importante que usted mantenga los siguientes músculos relajados mientras realiza los ejercicios de entrenamiento de los músculos del piso pélvico:
Abdominales
Glúteos (el músculo más profundo del esfínter anal se debe contraer)
Muslo

Realización de los ejercicios de piso pélvico


1. Comience por vaciar la vejiga.

2. Apriete los músculos del piso pélvico y contenga a la cuenta de 10.

3. Relaje el músculo completamente a la cuenta de 10.

4. Haga 10 repeticiones, de 3 a 5 veces al día (mañana, tarde y noche).

Usted puede hacer estos ejercicios en cualquier momento y lugar. La mayoría de las personas prefiere realizar los ejercicios acostado o sentado en una silla. Después de 4 a 6 semanas, la mayoría de las personas observa una mejoría, pero puede tomar hasta 3 meses para ver un cambio considerable.

Después de un par de semanas, usted puede igualmente ensayar haciendo una sola contracción del piso pélvico a veces cuando haya probabilidad de un escape (por ejemplo, al bajarse de una silla).


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