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martes, 5 de noviembre de 2013

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LA HIPERACTIVIDAD



Perfil de un niño hiperactivo 


Según Still, estos niños son especialmente problemáticos, poseen un espíritu destructivo, son insensibles a los castigos, inquietos y nerviosos. También son niños difíciles de educar, ya que pocas veces pueden mantener durante mucho tiempo la atención puesta en algo, con lo que suelen tener problemas de rendimiento escolar a pesar de tener un cociente intelectual normal. 

Son muy impulsivos y desobedientes, no suelen hacer lo que sus padres o maestros les indican, o incluso hacen lo contrario de lo que se les dice. Son muy tercos y obstinados, a la vez que tienen un umbral muy bajo de tolerancia a las frustraciones, con lo que insisten mucho hasta lograr lo que desean. Esto unido a sus estados de ánimos bruscos e intensos y a su temperamento impulsivo y fácilmente excitable, hace que creen frecuentes tensiones en casa o en el colegio. En general, son niños incapaces de estarse quietos en los momentos que es necesario que lo estén. Un niño, que se mueva mucho a la hora del recreo y en momentos de juego, es normal. A estos niños, lo que les ocurre es que no se están quietos en clase o en otras tareas concretas.


"¿Cómo le convenzo para que se siente a hacer los deberes? ¿Qué le digo para que no se levante mientras come? ¿Hay alguna manera de ayudarle a mejorar sus trabajos? ¿Qué hago para que me escuche?... " Si tienes un hijo con hiperactividad seguro que éstas y muchas otras preguntas han pasado mil veces por tu cabeza. Las respuestas te las dan una serie de estrategias que te explicamos a continuación. 




Los síntomas que caracterizan el "Transtorno de Déficit de Atención con Hiperactividad" son la impulsividad, la hiperactividad y la baja atención. Pero, sin duda, lo que ayuda a detectarlo es observar si un niño manifiesta con frecuencia las siguientes conductas: 
  • Su comportamiento es infantil para su edad, excesivamente inquieto y dependiente; más propio de un niño de menor edad. 
  • Le cuesta concentrarse, no mantiene la atención cuando es necesario. 
  • Es desorganizado y suele hacer los trabajos con una baja calidad. 
  • Frecuentemente deja los trabajos sin terminar o interrumpe los juegos. 
  • Está continuamente levantándose cuando debería estar sentado, por ejemplo, en la clase o a la hora de comer. 
  • Es muy impulsivo, hace las cosas sin meditarlas previamente. 
  • Mueve mucho las manos y los pies. 
  • Suele interrumpir a los demás cuando están hablando o realizando alguna actividad. 
  • Siempre está corriendo y saltando, como si tuviera un motor en marcha. 
  • Le cuesta relacionarse con otros niños debido a que siempre está cambiando de juego, no respeta los turnos y no sigue las reglas del grupo. 
  • A menudo pierde cosas o las olvida. 
  • Es desobediente y su comportamiento provoca las quejas de sus profesores. 

Si tu hijo cumple algunos de los puntos expuestos aquí, quizás sea recomendable acudir a un profesional para diagnosticar o descartar el trastorno de hiperactividad.




Consecuencias en la familia con un niño hiperactivo 


Los padres suelen definir a un hijo hiperactivo como inmaduro, maleducado y gamberro. Sus comportamientos generan conflictos en la familia, desaprobación y rechazo. Son irritantes y frustrantes en cuanto al éxito educativo de los padres, y algunos niños tienden al aislamiento social. Este trastorno ya se detecta antes de los 7 años y unos tienen síntomas más graves que otros. Una cosa que hay que tener en cuenta, es que si los padres riñen exageradamente al niño hiperactivo, pueden estar fomentando un déficit de autoestima por su parte (sobretodo si lo critican por todo lo que hace) y realimentan el trastorno, ya que el pequeño acabará por no esforzarse por portarse bien, pues verá que siempre acaban regañándole haga lo que haga.


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