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lunes, 7 de octubre de 2013

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DIFICULTAD QUE PASAN LOS PADRES CUANDO DESCUBRE QUE SU NIÑO NACE CON UNA DISCAPACIDAD

Nadie está preparado para tener un hijo con discapacidad, cuando los padres descubren que es así atraviesan varias etapas que van desde la negación hasta ignorar el problema; lo que no saben es que entre más tiempo se demoren en afrontarlo y actuar, más difícil será la rehabilitación para el pequeño.


Especialistas de distintas áreas, vinculadas tanto a la discapacidad como a la psicología, coinciden en que para la mayoría de los padres la llegada de un hijo con discapacidad produce un estado de shock que luego es seguido por un periodo de duelo que puede acarrear dolor y que está relacionado con la pérdida del niño “ideal” y el proyecto de vida familiar. Otras veces intervienen en el proceso etapas de negación, enojo y resentimiento, antes de poder comenzar a sanar las heridas e iniciar un periodo de aceptación y reconciliación con el suceso.

Estas experiencias son sin dudas muy estresantes pero con el debido acompañamiento profesional y el apoyo del entorno los padres logran salir adelante, equilibrarse internamente y construir nuevas y ricas perspectivas para el futuro de la familia. 

Sea quizá por la magnitud y el desconcierto con que inicialmente impacta la llegada de un hijo con discapacidad o por el devenir de las luchas cotidianas, pero muchos padres comienzan a ceder frente a un estrés diario, menos fácil de detectar y afrontar, que puede convertirse en un enemigo silencioso y repercutir profundamente en su calidad de vida.
¿Qué hacer?

Lo primero que debe hacer un padre cuando descubre que hay una discapacidad es buscar orientación desde los diferentes profesionales.

Es decir no aislarse, no sentir que es el único padre de familia que está viviendo esta situación, tener en cuenta que aunque la situación familiar y la dinámica van a cambiar y hay una reestructuración al interior de la familia, la vida familiar puede continuar y fortalecerse.

También es necesario que como familia dialoguen y definan nuevos roles, cómo van a asumir el proceso de rehabilitación de sus hijos. Es importante que la familia no se aíslen socialmente y menos de la red de apoyo familiar ya que van a necesitar ese soporte emocional.

Es importante contar con la ayuda de un centro de rehabilitación o una fisioterapeuta encargada de su niño/a .

Lo que no se debe hacer

- No rechazarlo
- No mirar sólo su discapacidad, sino todo su potencial para desarrollar.
- No aislarlo socialmente porque le quita la oportunidad de sentirse dentro de una familia y una sociedad.
- Tener en cuenta cuál es el ritmo del niño frente a su desarrollo.
- Entender que es un niño que hay que educar con normas y valores como cualquier otro y que se le deben brindar todas las oportunidades para crecer y sentirse parte de una sociedad.

La discapacidad confronta a los padres a diversas etapas, entre las que se encuentran:

Búsqueda: No todos los casos de discapacidad son detectados precozmente, sin embargo, hay padres que tienen la certeza de que "algo anda mal" con su hijo. En esta etapa se recurre a diferentes especialistas para explorar una respuesta a lo que están detectando. Por otro lado, cuando se ha recibido un diagnóstico, formando parte de la negación, los padres recurren a diferentes especialistas con la ilusión de que la discapacidad haya sido erróneamente diagnosticada.

Negación: Es una etapa muy ligada a la búsqueda. Una vez que se ha declarado la discapacidad, los padres tratan de subestimar el diagnóstico o rechazarlo, anhelando que sea algo transitorio.

Enfado: En el duelo, detrás de la ira hay tristeza mezclada con frustración. En esta época es común que los padres busquen “un culpable” o adopten actitudes de autocastigo, como descuidar su cuidado personal, la salud, la alimentación etcétera.

Negociación: Los padres tratan de encontrar soluciones mágicas para disminuir o desaparecer la discapacidad de su hijo, incluso perdiendo objetividad y con el riesgo de ser engañados por falsos especialistas o tratamientos absurdos.

Depresión: Marcada por tristeza continua, falta de energía, sensación de desesperanza. Si se extiende por más de dos meses esta sensación o bien se exacerba, es recomendable acudir a un especialista como un psicoterapeuta o un psiquiatra.

Aceptación: Es el signo de que el proceso del duelo ha terminado y da paso a la reestructuración de una nueva vida.

Aceptar la discapacidad es asimilar e integrar lo que se tiene. Con lo positivo y lo negativo, sin anhelar lo que pudo haber sido si las circunstancias del niño que nace con discapacidad fueran otras.

La discapacidad representa un reto de vida; en momentos, una gran adversidad. Cuando se logra la aceptación simboliza una forma de trascender y aprender de la adversidad para sacar lo mejor de uno mismo.





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